La derrota de Le Pen es una victoria para Occidente

Como presidenta, la señora Le Pen habría sido una catalizadora del abismo.

Abr 28, 2022 | 0 Comentarios

Rusia está creciendo en influencia desde Sudáfrica hasta Libia, desde Angola hasta Malí. El Ministro de Relaciones Exteriores, Lavrov, ha llamado a un “Nuevo Orden Mundial”, términos que recuerdan al Nazismo alemán y al Fascismo italiano de la década de 1930. Lavrov ahora recrea un ‘Eje’ al invitar a China a unirse al “comienzo de una nueva era en las relaciones internacionales”.

La Asamblea General de la ONU votó por la suspensión de Rusia de su Consejo de Derechos Humanos, debido a los crímenes de guerra cometidos en Ucrania. La mayoría de los africanos se abstuvieron o votaron en contra de la Resolución. Esto se debió a la Cumbre Rusia-África presidida por Putin en 2019, que atrajo a 43 líderes que dependen del suministro de armas y apoyo estratégico de Rusia.

Un artículo del MEMRI – Instituto de Investigación de Medios de Comunicación de Medio Oriente publicado el pasado 20 de abril señaló que “Moscú aumenta su presencia en la región del Sahel en detrimento de la de Francia”. Habló de un creciente “sentimiento anti-francés”… en Malí y Burkina Faso, donde hay convocatorias a colaborar con Rusia mientras rompe la cooperación con Francia.

Marine Le Pen, como Presidenta, probablemente habría invocado su relación personal con Vladimir Putin para programar una salida de las bases francesas de sesenta años de permanencia en Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger. Como resultado de esto, Francia habría perdido su destacado rol en la campaña contra el terrorismo yihadista en el Sahel. MEMRI sugirió que la baja de Francia sería absorbida por Rusia, China y Corea del Norte.

Aún más doloroso habría sido el golpe contra la “Francofonía”, la versión francesa del Commonwealth británico. Mientras Gran Bretaña se desprendía de sus colonias en la década de 1960, Francia estaba en guerra con el Frente de Liberación Nacional de Argelia a la vez que divulgando la instauración de una red cultural y financiera con sus otras antiguas colonias.

El 19 de abril, la revista especializada ‘Nature’ reveló otro escenario: “La victoria electoral de Le Pen sería desastrosa para la investigación en Francia y Europa”. Su editorial afirma que “según los informes, RN-Reunión Nacional contempla violar las regulaciones europeas restringiendo el empleo a los ciudadanos de la UE-Unión Europea de países que no sean Francia, impidiendo así la libertad académica”.

Como presidenta, la señora Le Pen habría sido una catalizadora del abismo.

Sin embargo, aunque Le Pen perdió el balotaje presidencial, la batalla ahora se trasladará a las elecciones legislativas de junio.  La facción moderada representada por la coalición “Ensemble Citoyens” (Ciudadanos Juntos) de Macron y un puñado de partidos más pequeños, debería ganar impulso ya que la combinación alternativa de extremos polarizados -izquierda o derecha- desgarraría a aproximadamente el 60% del electorado.

El líder de extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, ya está haciendo campaña proponiéndose a sí mismo como una alternativa para el 30% de indecisos y abstencionistas del balotaje presidencial. La extrema derecha -Le Pen y Zemmour- focalizan en el descontento popular en tiempos de crisis. Macron y su coalición tendrán que tener en cuenta las quejas planteadas por los extremos, infundir esperanza y estabilidad pero también defender los valores que son la fortaleza de Francia, Europa y Occidente: Libertad, Democracia, Igualdad y Estado de Derecho.

Por Shimon Samuels, Director de Relaciones Internacionales del Centro Simon Wiesenthal

Relacionado Noticias

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.